Las inundaciones de Arcos de Jalón (Soria), 22 de agosto de 2003


Fotografías y texto: Pedro C. Fernández Sanz.

 

 

Arcos de Jalón es una localidad soriana situada al SE de la provincia de Soria (municipio en azul) y enclavada dentro de un valle por el que discurre el río Jalón. El pueblo está ubicado en el límite de una gran extensión de tierras de secano con abundante presencia de cultivos de cereal, de un rico y extenso bosque de encinas, pinos y sabinas principalmente. La climatología de la zona no se caracteriza precisamente por la torrencialidad de las lluvias y sí más por la presencia de frecuentes episodios de indigencia pluviométrica. Dada la altitud, que en mi casa tiene correspondencia con 845 metros , los inviernos son frescos y las nevadas bastante comunes. Como complemento a esta breve descripción de la Climatología, adjunto tabla con los datos climáticos más relevantes, extraída del Sistema de Información Geográfica de Datos Agrarios (SIGA) en Internet, del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación .

Nombre

Código INE

Altitud

Pendiente (%)

Prec. Anual (mm.)

Tª mín. (ºC)*

Tª media (ºC)

Tª máx. (ºC)**

ETP anual (mm)

Periodo cálido***

Factor R

Arcos de Jalón

42025

1064

4

491

-1,3

9,7

27,0

607

1

67

(*)Temperatura media de mínimas del mes más frío.
(**)Temperatura media de máximas del mes más cálido.
(***)Número de meses.

Sin embargo, a pesar de la frecuencia de episodios de escasez de lluvias, no son infrecuentes las tormentas que dejan cantidades apreciables en un corto espacio de tiempo. La verdad es que he tenido pocas ocasiones de ver tormentas por aquí como las que me ocupan en este humilde reportaje; sin ir más lejos, la última tormenta que recuerdo de características similares, y que dejó, además de un impresionante chaparrón, una dañina pedregada con piedras comparables a huevos de gallina, ocurrió en los inicios del verano de 1991. Tampoco he vivido de forma continuada en este pueblo, pero muchas veces, hablando con los vecinos, salen a la luz numerosos eventos de grandes tormentas que hacen bajar las calles y barrancos como auténticos ríos salvajes, desembocando en el río Jalón que atraviesa toda la villa y haciendo que éste llegue a salirse de su cauce en algunos tramos.

Una vez dicho esto, quiero entrar ya a describir de forma más detallada la situación atmosférica que reinaba durante estos días 22 de agosto y 1 de septiembre:

Situación atmosférica en el entorno peninsular durante el día 22 de agosto del 2003

La segunda quincena de este pasado mes de agosto se caracterizó por una inclinación del tiempo hacia la inestabilidad, con la formación de sucesivas vaguadas que estimularon la formación de tormentas intensas, algunas de ellas calificables de severas , como es el caso de la gran tormenta de pedrisco que volvió a azotar a la localidad turolense de Alcañiz, o el Complejo Convectivo de Mesoescala que tuvo lugar en la madrugada del día 17 y que afectó a todo el NE peninsular. Pero centrémonos en los días de las riadas:

El día 22 a las 12UTC , nos encontramos con una situación atmosférica marcada por los siguientes mapas meteorológicos:

(c) Wetterzentrale.

 

De izquierda a derecha: (a) mapa de isobaras a nivel de la superficie y altura geopotencial de 500 hPa , (b) mapa de altura geopotencial e isotermas a 500 hPa , (c) mapa de altura geopotencial e isotermas a 850 hPa y, finalmente, (d) mapa de humedad relativa y altura geopotencial a 700 hPa .

 

•  En este mapa, es posible apreciar dos cosas: por un lado, la existencia de una baja térmica sobre la Península y un débil pero existente flujo de vientos de levante . A nivel de 500 hPa se forma una bolsa de inestabilidad.

 

•  La inestabilidad a nivel de 500 hPa se hace evidente, con la existencia de una bolsa de aire frío en torno a los -15ºC , además de la característica observada en el primer mapa (a) con la existencia de una isohipsa cerrada sobre el W peninsular. El cuadrante nororiental peninsular queda bajo un sector de divergencia a este nivel.

 

•  A 850 hPa se aprecia una marcada advección cálida sobre la mayor parte de la Península, con temperaturas entre 15 y 22ºC a este nivel.

 

•  Humedad relativa elevada en todo el cuadrante NE. Las isohipsas a este nivel de 700 hPa muestran, al igual que en 500 hPa, la inestabilización de la atmósfera.

 

Son a tener especialmente en cuenta el contraste térmico entre el nivel de 850 hPa , en donde se aprecia una marcada advección cálida (temperaturas entre 15 y 22ºC), y el nivel de 500 hPa , en donde aparece una bolsa de aire frío (unos -15ºC). Las temperaturas a nivel de la superficie, a día 22 de agosto, aún eran mucho más elevadas. Los ingredientes para la génesis de convección profunda, a grosso modo, eran los adecuados.

 

Por otra parte, la temperatura del agua del mar Mediterráneo también es necesario tomar en consideración:

© CEAMET.

 

Recordando aquél calurosísimo verano , las temperaturas del agua del Mediterráneo llegaron a alcanzar cotas muy elevadas , incluso cabría calificar de desorbitadas. Los expertos en la materia destacaron valores de 35ºC que llegaron a alcanzarse en algunas zonas y que se mantuvieron durante días.

 

En el caso de la imagen, del día 20, la circunstacia de altísimas temperaturas de la superficie marina mediterránea, es evidente. Es necesario, por tanto, añadir este nuevo factor a la lista de ingredientes que intervinieron en la génesis de convección profunda en aquella tarde; una intensa evaporación y un flujo de vientos de levante en superficie transportando esta humedad hacia la península y su territorio interior, hasta la zona que nos interesa en este caso. Podría discutirse si la humedad procedente del mar Mediterráneo puede alcanzar zonas interiores de la Península. Se ha considerado en este caso que la respuesta es sí.

 

Evolución de la situación a través de imágenes del satélite Meteosat.

 

 

© Dundee Satellite Receiving Station.

 

Se analizarán las figuras de izquierda a derecha, una por una, consecutivamente.

 

•  Durante las primeras horas de la mañana, la actividad convectiva quedaba relegada al N de África, muy cerca del Estrecho de Gibraltar, y en el SE peninsular, aunque muy debilitada, tal como se aprecia en la imagen de vapor de agua de las 6UTC . Precisamente se ha escogido la imagen de vapor de agua por mostrar la configuración de las corrientes en chorro y porque es muy sencillo discriminar estructuras tormentosas de demás configuraciones nubosas no convectivas.

 

•  A las 9UTC , la nubosidad del N de África, asciende hacia la Península. Puede observarse, como en la anterior imagen, una corriente en chorro que llega desde el SW. Este tipo de disposiciones suelen estar asociadas con la formación de potentes células convectivas.

 

•  12UTC , el inicio de los fenómenos convectivos es manifiesto en el interior peninsular. La participación de la corriente en chorro que penetra desde el SW en el desarrollo de las células convectivas parece evidente.

© Dundee Satellite Receiving Station & DLR.

 

Se analizarán las figuras de izquierda a derecha, una por una, consecutivamente.

 

•  A las 15UTC las intensas tormentas se generalizan por todo el interior, las más intensas en la zona centro, coincidiendo con el sector de salida del flujo de vientos en altura (divergencia). Los ingredientes citados en la primera parte del trabajo parece que finalmente estuvieron bien balanceados para que se disparara la génesis de la convección profunda que alcanzaría su cúlmen a estas horas.

 

•  3 horas después, a las 18 UTC , la actividad convectiva continúa siendo intensa pero comenzaría a disminuir. Algunas de las estructuras tormentosas bien podrían haberse constituído en sistemas convectivos de mesoescala, aunque parece que no llegaron a alcanzar los requisitos necesarios.

 

 

•  Imagen en modo visible, y de alta resolución , de las 16:45UTC . Gran detalle de las células convectivas activas a esa hora. Aunque son muchas las células que destacan, especial virulencia muestran las desarrolladas sobre el Sistema Ibérico. El sistema tormentoso, a esas horas, ya había pasado sobre Arcos de Jalón.

 

 

Evolución y manifestación en superficie de las células que pasaron por encima de Arcos de Jalón.

 

Nota del autor: se reproduce íntegramente el texto elaborado para el mismo artículo que aparece en el nº15 de noviembre de 2003 de la RAM.

 

Después de la impresionante tormenta (que ocasionó importantes desperfectos en la zona de Ariza) por debajo de la cual tuve ocasión de pasar el día anterior , de regreso de un fugaz viaje a Zaragoza, no me podía imaginar que al día siguiente sería mi pueblo el verse afectado por una tormenta monumental... De hecho, yo pensaba que ese día no iba a haber tormenta y, si la había, sería débil... Menuda metedura de pata, porque tenía la batería de la cámara de fotos a nivel bajo (luego resultaría que estaba prácticamente agotada), y la de la cámara de vídeo también a punto de agotarse, así como la cinta... (casi nada...). Lo más gracioso de todo es que unos amigos de un pueblo de al lado, Almaluez, me pidieron un pronóstico el día anterior y les dije que no estaba seguro pero que creía que no iba a haber tormenta. Es el error que se puede cometer si te descargas los mapas al disco duro y no les prestas mucha atención...

 

El día transcurría y, ya por la tarde, me encontraba hablando con un amiguete holandés por el Messenger, precisamente hablando de la actividad tormentosa que estaba caracterizando al tiempo de los últimos días en España. Así que, por ver cómo estaban evolucionando las tormentas, me puse a consultar las imágenes del radar que encontramos en la página web del Instituto Nacional de Meteorología. Vi entonces que el nido de Guadalajara comenzaba a activarse, y también me di cuenta de que empezaba a nublarse. Y todo ello después de haber visto en las noticias de Antena3 una secuencia de imágenes, en la que se veía el espectacular desarrollo de las células existentes por la zona centro... ¡¡Dios mío!! Me quedé blanco al verlas, y casi se me indigesta la comida, ya que en casa terminábamos de comer en esos momentos.

© INM.

 

Las imágenes corresponden al radar de Zaragoza (PPI, Plan Position Indicator), y se irán comentando consecutivamente (a), (b) y (c).

 

(a) En un primer momento no le di importancia a la imagen, porque esas células estaban situadas al SE de Arcos, y pensé que se desplazarían rápidamente hacia la comunidad aragonesa.

 

(b) y (c) Pero es que al poco empecé a escuchar truenos lejanos, a la vez que la oscuridad en la calle se iba haciendo patente. Entonces, al actualizar la imagen del radar de Zaragoza, me encuentro con que los núcleos tormentosos ¡estaban intensificándose con una rapidez extraordinaria! Y, encima, su posición era mucho más favorable como para que llegasen a alcanzar mi pueblo. La propagación de las células era de S a N, e incluso se observa una cierta propagación retrógrada , de SE a NW.

 

En esos momentos una explosiva mezcla de adrenalina, nerviosismo y euforia descontrolada comenzó a correr por mis venas y a contaminar mis neuronas... Rápidamente, salí a la calle a ver el estado del cielo con la cámara de fotos digital en mano. Y esto fue lo que me encontré, mirando hacia el W; una muralla de Cumulus congestus creciendo de forma explosiva por esa franja del horizonte, muralla que queda reflejada en la siguiente imagen del radar. Pero, según veremos, Arcos se estaba viendo totalmente rodeada por núcleos tormentosos.

 

Imagen v16t a v18t

 

El frente principal de la tormenta se estaba acercando por el SSE. Los truenos eran profundos y continuos, aunque todavía el cielo no se veía tan amenazador y no estaba imaginando ni por asomo lo que estaba a punto de ocurrir...

 

Y aquí tenemos una imagen del radar preciosa, con la nueva muralla de cumulonimbos plenamente constituida ( línea de turbonada ) y con eje SE-NW, situada a la izquierda del mapa. Al ver cómo se estaba poniendo la cosa, cogí el trípode y me subí al cerro a toda velocidad pero, cuando ya había montado la cámara digital en el trípode y me disponía a hacerme una foto con la bestia detrás de mi... Problema gordo: batería agotada... La de juramentos que eché... y es que me habría dado de cabezazos por el grandísimo descuido. A base de encender y apagar pude hacer una única foto, de la muralla de cumulonimbos situada al W de Arcos, un poco más evolucionada que en la anterior fotografía.

 

Al quedarme sin batería, me bajé a casa jurando en ebreo, y cogí la cámara de vídeo, comprobando que casi no me quedaba batería ni tampoco cinta... No era mi tarde. A pesar de eso, la cogí y me salí a la calle a grabar en vídeo (hasta que se acabara la cinta) la llegada de la gran bestia tormentosa, de la cual el radar estaba dando altísimas reflectividades:

© INM

 

La llegada de la parte más activa de la tormenta fue sencillamente impresionante; voy a intentar describir la nube, aunque más valdría una imagen que todas las palabras que voy a decir (algún día veréis el vídeo, que es bestial): se trataba de un terrorífico Cumulonimbus arcus que llevaba en su seno una cascada de agua impresionante. La línea de nubes que formaba el arco, o shelf-cloud estaba muy bien definido y justo detrás, había una zona en la que clareaba, en medio de la terrible oscuridad, observándose tonalidades blanquecinas y azuladas, con los constantes fogonazos de los relámpagos, los cuales tenían correspondencia en un trueno, a la vez continuo y fluctuante en intensidad sonora. La gran nube avanzaba a una velocidad impresionante y se podía observar con pasmosa claridad como el frente de racha de la tormenta obligaba a ascender y a condensar el aire que se encontraba delante; de esta forma, las nubes ascendían veloces para formar parte del shelf-cloud. En algunos momentos, en el borde localizado al W de la bestia, en el shelf-cloud, las nubes parecían querer descender y transformarse en una nube-pared o wall-cloud, pero no pude constatar la formación de ninguna tuba (tornado o manga).

 

Es completamente indescriptible la sensación que me recorrió de arriba abajo cuando pude escuchar a lo lejos el rugido del vendaval que se estaba aproximando. La cinta de mi cámara se estaba acabando y, mi tío, que lo tenía al lado, ¡no consentía sacar la suya para seguir la grabación! Menuda discusión tuve con él... Con el zoom de la mía, vi como los árboles del bosque situado al S de Arcos, se agitaban frenéticamente; estaba claro que el vendaval era de los que hacían época. Al cabo de muy poco tiempo, y de repente, la bofetada del vendaval nos hizo dar un paso atrás a mi tío y a mí. Se desató un huracán impresionante, mezclándose goterones de lluvia, polvo, paja, ramitas... Y tuvimos que salir por piernas a meternos en casa. ¡¡Necesitaba imperiosamente una cámara de vídeo!! Y mi tío, incitado por mi tía, no consintió dejarme su cámara de vídeo, simplemente para que me quedara en casa y no me fuera... Andaba yo por casa desesperado, sin saber que hacer, con un mosqueo de tres pares de narices hasta que, al final, decidí sacar la betería de mi cámara de fotos del cargador, en donde llevaba colocada muy pocos minutos. ¡¡Me daba igual que se fastidiara la batería!! Al menos podría hacer algunas fotos de lo que estaba aconteciendo, porque estaba cayendo el diluvio universal y los minutos pasaban sin que hubiera tregua. ¡¡La caída de lluvia y de granizo de pequeño tamaño pero de morfología irregular era masiva!!

 

Al final, en medio de los gritos de mi tía llamándome loco imprudente, decidí meterme en mi coche, en medio de un ruido ensordecedor de los impactos de los granizos en la chapa, y bajé calle abajo hasta encontrarme que, por una de las calles anejas, bajaba un río de agua, barro y pedruscos impresionante. Dudé durante un par de minutos si meterme en él o no, por la profundidad y fuerza de la corriente:

Al final me metí, y no necesité hacer ninguna maniobra porque el agua se encargó de llevarme hasta la calle principal, que es la carretera correspondiente a la antigua N-II, que pasa por en medio de la zona norte del pueblo y que recibe el nombre de Avenida de Madrid.

 

Según podemos apreciar en las imágenes del radar, la tormenta en su conjunto adquirió una configuración lineal, cuyo centro de máxima intensidad se fue propagando por la línea desde el SE hacia su parte noroccidental:

© INM.

 

Seguía lloviendo torrencialmente y me encontré que la Avenida de Madrid estaba siendo atravesada por multitud de torrentes de agua:

 

Y, a la derecha, por el acceso a la carretera que conduce hasta la localidad de Almaluez , al N de Arcos y a 8 Kms. de éste, bajaba un gran torrente de agua y barro. Para sacarle una buena foto, tuve que meterme en medio con el coche y parar. El agua intentaba subirse en el morro, pero puedo asegurar que este coche aguanta muy bien las embestidas de agua y no se para:

Parte de ese torrente desembocaba en una acequia pero otra parte se fue hasta el paso a nivel, provocando una avería en el mecanismo de las barreras automáticas, que permanecieron bajadas durante un buen rato, provocando una larga cola de coches.

 

Un barranco, que discurre por la margen derecha de la salida hacia Arcos de la Autovía A2, y que lo único que lleva siempre es un inocente hilillo de agua, sufrió una descomunal avenida:

Además de éste, son otros muchos los barrancos que sufrieron una brutal avenida y que van a desembocar al Jalón; lógico pensar que éste sufriera una gran crecida también. Solo hay que ver en la siguiente imagen cómo creció y cómo estaba al día después:

Como punto final a este episodio del 22 de agosto de 2003, señalar el dato del que me enteraría poco después de la tormenta: habían caído 35 mm. en 20 minuto s. Y, como resultado de las riadas, se produjeron algunos daños de los que cabe destacar: la carretera que une Arcos de Jalón y Almaluez tuvo que ser cortada hasta que se retiraron las grandes cantidades de piedras y barro que habían cubierto algunos tramos de la misma; muchos campos de cultivo labrados, por hallarse en pendiente, sufrieron los efectos de las riadas por el arrastre de tierra producido.

Cabe destacar, asimismo, el hecho de que no se trata de la primera tromba que recibe mi pueblo ya que, hablando con los vecinos, me he enterado de que son bastante frecuentes y que las ha habido peores de lo que fue ésta. Este comentario viene a cuento de algunos mensajes que he recibido preguntándome cómo es posible que una localidad situada tan en el interior, pueda recibir chubascos torrenciales de esta índole... Yo lo achaco a la orografía, principalmente, y la influencia del Mar Mediterráneo, a pesar de la distancia que les separa.

 

Como nota final, se podría invitar a los lectores a discutir sobre el hecho de si la humedad procedente del Mediterráneo puede alcanzar las tierras interiores de la Península.