Durante el pasado invierno y comienzos de la primavera del presente año (2004), desde la localidad costero-granadina de Salobreña, se ha podido disfrutar de verdaderos espectáculos meteorológicos gracias a la formación de espectaculares nubes lenticulares .
En las últimas horas del pasado día 26 de enero, el cielo se inundó de lenticulares, merced a una situación atmosférica propicia para la generación del fenómeno, con vientos muy fuertes de terral, tal como pone de manifiesto los mapas de isohipsas e isobaras correspondientes a tal día, cruzando las cadenas montañosas que rodean la vega de Salobreña-Motril:
En estos mapas podemos apreciar varias cosas: una de ellas es la existencia de una marcada situación zonal del W al nivel de 500 hPa, con vientos intensos predominantes del W y, la otra, un campo bárico poco definido aunque con penetración por el SW de una cuña de altas presiones, favoreciendo la existencia de estos vientos del NW en superficie en la zona sur de Andalucía.
En las imágenes infrarrojas del satélite Meteosat también se puede apreciar la llegada de muchas nubes desde el Atlántico, penetrando por el SW, a modo de un frente de escasa actividad.
Así, comienza el espectáculo: esta primera foto está tomada desde una avenida (conocida como “el Vial”) que transcurre por detrás de la línea de urbanizaciones que hay frente al mar, más o menos paralela al Paseo Marítimo.
Como se aprecia en la siguiente fotografía (tomada desde el Paseo Marítimo), al igual que en las siguientes, había lenticulares por todas partes.
Un poco más cerca...
Mirando hacia la Sierra de la Almijara, al WNW de mi posición:
Mirando hacia el E, desde el Vial:
Enseguida me di cuenta de que, además de lenticulares, estaban llegando otros tipos de nubes, como se puede apreciar en la siguiente fotografía; se trataba de Altocumulus stratiformis y Cirrostratus mamma , en una bella composición:
Mientras tanto las nubes lenticulares seguían evolucionando hacia diversas formas, a la vez que se iban acabando las horas de sol...
¡La puesta de sol iba a resultar magnífica!
Y, a medida que el sol se iba perdiendo por el horizonte, tonos anaranjados y rojizos iban tiñendo los espectaculares lenticulares que inundaban el cielo:
Para poner punto y final a la obra de arte creada por el viento, la última foto, con la espectacular puesta de sol.
Fotografía y reportaje: Pedro C. Fernández Sanz.