Trombas marinas en la costa de Barcelona


 

Este trabajo recoge unas de las mejores fotos de tornados que se han realizado jamás en España, desde un lugar que se está convirtiendo por derecho propio en el corredor de tornados Europeo : las costas catalanas y, sobre todo, el Baix Llobregat en Barcelona.

Como en el episodio que se produjo durante los días 6, 7 y 8 de septiembre de 2005, Manuel Conde consiguió cazar de una forma absolutamente genial lo que aconteció en este reciente de febrero de 2006. Un trabajo absolutamente espectacular que debe quedar guardado y ocupar un lugar destacado dentro de nuestros archivos sobre eventos meteorológicos relacionados con las tormentas severas.

Desde el punto de vista sinóptico, la jornada del 21 de febrero , que fue cuando se formaron las tormentas que provocaron las mangas marinas de que trata el trabajo, venía caracterizada por la existencia de una amplia vaguada planetaria que afectaba a la totalidad de la Península, con eje orientado prácticamente norte – sur (refiriéndonos al nivel de 500 hPa) Con tal vaguada estaba asociada una expansión de aire marítimo polar claramente reflejada a nivel de 850 hPa, con valores entre -5 y -1ºC, según la salida de las 00 UTC del día 21, del modelo HIRLAM. Se adjunta imagen de alta resolución del satélite AQUA, en la que se aprecian las células tormentosas origen de las mangas.

Figuras 1, 2 y 3

A continuación se recogen las fotos de Manuel, junto con su relato de los hechos a medida que iba tomando las fotos. ¡Realmente estremecedor!

Martes, 21 de febrero de 2006. Desde las 14:00 horas anduve siguiendo una nube desde la comarca del Vallés a la del Barcelonés y finalmente al Baix Llobregat, donde en la playa esperé durante aproximadamente una hora y media hasta que por fin se empezaron a descolgar tres “caps de fibló” (o mangas marinas), que se mantuvieron estáticos y sin evolucionar durante más de media hora, alternándose en protagonismo, hasta que de pronto uno de ellos se decidió a tocar la superficie del mar, generando una bonita y estilizada manga, que deleitó mi objetivo durante un rato, incluso a veces simultáneamente con otras dos mucho más finas aunque también mucho más veloces en cuanto a capacidad de traslación girando en torno a la más grande, incluso en algún momento levantando la base de ésta de un modo curioso e interesante. Alrededor de media hora después se formaba una nueva manga, esta de gran envergadura y belleza sobrenatural, que llegó a fundirse con un arco iris poco antes de desvanecerse entre densas e intensas cortinas de granizo. Esta ha sido para mí la que hasta el día de hoy puedo calificar como la más bella experiencia fotográfica ante un fenómeno meteorológico de este tipo.

Grandes Cumulonimbos anunciaban tormenta hacia el Noreste. A la altura de Viladecans, dejé un momento la autopista para fotografiar desde un ángulo más abierto, aquello con lo que quería encontrarme cara a cara. Así, al llegar a la falda de Collçerola, cerca del Tibidabo, la oscura base de aquellas nubes comenzó a regalarme algunas imágenes de gran interés, como este torbellino. La evidencia de rotación y la presencia de corrientes de aire de elevado contraste, continuaron generando interesantes formaciones caóticas.

Fotos 1, 2, 3 y 4

Tras tomar varias fotos desde esta perspectiva, tuve la intuición de que el sistema caótico de nubes y masas de aire, acabaría llegando al mar y que debería ser en ese momento cuando se produjese, mi fenómeno favorito. Así que no lo dudé y tras parar un momento a comprarme una hamburguesa me fui hacia la playa de Gavá. Eran las 15:50. Sabía que no tendría que esperar mucho, aunque mi hora de volver al trabajo se abalanzaba sobre mí con la misma velocidad que los acontecimientos.
Entre tanto, me dediqué a fotografiar los bonitos y algodonosos cúmulos que contrastaban con un riguroso azul del cielo, para distraer una sensación mezcla de ansiedad e impaciencia, mezcla de preocupación ante la duda, (pues nunca puedes estar seguro al 100% de ver la formación de una manga o tornado). Y entre nube y nube, de pronto vi aparecer la primera "coletilla " de una tuba.

Fotos 5, 6 y 7

Rápidamente el cielo se había cubierto, ráfagas de aire frío y seco, se alternaban con otras de aire cálido y húmedo, seguramente detonantes de aquella explosiva situación. Una embarcación de vigilancia costera que recorría el horizonte mediterráneo en su rutina habitual, se vio de pronto acompañando el "encuadre" con otra tuba. La embarcación aceleró el ritmo en dirección sur, pero la tuba parecía seguirla. En aquel momento pude contar hasta tres tubas sobre el mar. La que se encontraba junto a la embarcación, no tardó en comenzar a levantar agua de la superficie, al tiempo que se acercaba. A pesar del riesgo que corrió, la embarcación debía encontrarse a unos cien metros de la base cuando ésta la rebasó, por lo que no sufrió daños.

 

Fotos 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14 y 15

A partir de aquel momento comenzó el festival de mangas en todo el esplendor del que es capaz la Naturaleza...

Las más pequeñas, tenían una increíble capacidad de traslación, a gran velocidad. Parece imposible imaginar las corrientes de aire capaces de generar estos fenómenos. Intentadlo...

Fotos 16 a 29

Tras la onírica danza de las bestias ante los dioses Thor (del trueno), Neptuno ( de los Mares) y Oreo (de los Vientos), aquella tarde de leyenda quiso invitar a unirse al Sol, el cual abriéndose paso entre las nubes enarboló sus rayos como espadas y con su filo rasgó los cielos, lo suficiente como para que uno de sus rayos salpicase de luz la base del hasta entonces opaco manto de nubes y de ese modo como un lucero el más feroz y severo elemento de la Naturaleza se entregó ardiente al mas pacífico de los fenómenos, el que siempre anuncia el final de la tormenta, el Arco Iris... Y juntos caminaron sobre las aguas hasta que por fin se fundieron en uno, y desaparecieron tras cortinas de hielo, dejando tras de sí un sinfín de asombrados meteolokos, entre ellos, yo... tan pequeño e insignificante con mi caja de imágenes en las manos recogiendo su recuerdo,... Ese que a continuación comparto...  

Fotos 30 a 40

Valga decir que se trata de la cuarta situación tornádica que he fotografiado en los últimos seis meses en una franja territorial que va desde el límite sur de la comarca del Barcelonés al límite norte de la comarca del Garraf, por su franja costera y límite interior en la cordillera litoral. Se trata de una zona relativamente pequeña, pero con una muy elevada densidad urbana e industrial, coexistiendo con servicios como el aeropuerto del Prat, el puerto de BCN, la Zona Franca y sus áreas de almacenamiento de productos químicos, gas, etc., así como con zonas protegidas como el Delta del Llobregat y el Remolar, campings, gasolineras, etc., etc. Y digo esto porque la inusitada frecuencia con la que se están dando estos fenómenos y su intensidad, hace pensar en el creciente nivel de riesgo que ello supone, ya que si uno cualquiera de los tornados que en esta franja temporal tuvo a bien tocar tierra y pasearse por estos lares sin posibilidad de control alguno por nuestra parte, hubiera tocado alguno de los mencionados antes, se podría tener que lamentar un desastre de proporciones muy lamentables. Quizás ante las reiteradas muestras de fuerza de la Naturaleza debieran tomarse medidas serias y objetivas para prever un ataque de este tipo, así como también  debiéramos estar preparados para actuar a la hora de resolver o subsanar los daños que pudieran producirse. Porque hoy por hoy, no veo yo que exista en Barcelona y área metropolitana, plan alguno de actuación en lo que a prevención de tornados se refiere.

Pues eso... buff!!... podéis imaginar como me sentía ¿no? Corriendo de un lado a otro, buscando el encuadre, la perspectiva, gritando "ahí, ahí, no te muevas...!!!" "Vamos acércate!" "¡Pero que Bonito!" "¡¡¡Que maravilla!!!", etc. etc. De pronto se me acababa la batería, o me salía el mensaje de "memoria llena", en la cámara y entonces como loco corriendo al coche, llamando con el móvil a Alberto "¡Por favor tráeme esto o lo otro!!!"...

Esta afición a la meteo-fotografía, me supone muchas horas de dedicación, en muchos casos horas robadas al sueño, al trabajo, etc. No siempre, además, hay tanta suerte. En la mayoría se las ocasiones el resultado es una serie de bonitas fotos de cosas cotidianas y habituales. Este tipo de fotografías son para mí el premio que la Naturaleza me otorga a cambio de todo el resto de sacrificio. He de ser justo y por ello dedico estas series de fotografías a quienes sufren las consecuencias de mi afición. En especial a Alberto y a Guille , por hacerse cargo de todo aquello que dejo "colgado" cuando a causa de un imprevisto como estos, me ausento de mis obligaciones.

Fotos 41 a 45

Fotos 46 a 50

Fotografías Manuel Conde.