La mayor parte de la AMOC no se produce en el mar de Labrador (Canadá) como se pensaba hasta ahora, sino que también surge de corrientes que nacen en Europa, en concreto entre Groenlandia y Escocia.

Así lo afirma un estudio de investigación publicado en Science que abre una nueva ventana a la comprensión de cómo evoluciona el clima de Europa, pues esta corriente oceánica (AMOC, Circulación de Retorno del Atlántico Meridional) es clave en el comportamiento de la atmósfera en el viejo continente.

La Circulación Meridional Atlántica

La Circulación Meridional Atlántica (AMOC por sus siglas en inglés, Atlantic Meridional Overturning Circulation) se trata de una corriente vital para la regulación del clima de la Tierra ya que transporta el agua caliente de la superficie de las latitudes altas, donde calienta el aire y posteriormente se hunde y vuelve hacia zonas ecuatoriales.

Como sabéis, el AMOC con un flujo inferior de agua fría y densa que fluye hacia el Sur desde el Atlántico Norte y otro flujo superior de agua caliente y salada que fluye hacia el Norte desde el Atlántico Sur como parte de la Corriente del Golfo… o al menos eso se pensaba hasta ahora.

Es responsable, por ejemplo, de que en España gocemos de un clima bastante más suave que otras regiones del Planeta situadas a nuestra misma latitud.

Esta corriente tiene una relación directa con el comportamiento del Índice NAO, vital para el comportamiento atmosférico en nuestro país.

Un importante cambio en la teoría de su formación

Esta desviación de la visión científica más aceptada hasta el momento indica que las aguas cálidas, saladas y poco profundas transportadas hacia el norte desde los trópicos por corrientes y vientos, se hunden y se convierten en aguas más frías y profundas que se desplazan hacia el sur a través de las cuencas de Irminger e Islandia.

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¿Un cambio como respuesta a alguna modificación del clima del Planeta?

Quizás, se trata de una respuesta del Océano a los cambios que se han producido en el clima del Planeta en las últimas décadas.

El estudio ha comprobado que la variabilidad del retorno en esta zona oriental del océano fue 7 veces mayor que en el mar de Labrador, representando el 88 % de la variación total documentada en todo el Atlántico norte durante el periodo de estudio desde agosto de 2014 hasta abril de 2016.

Ayudará a conocer mejor el clima en el futuro

Conocer bien el comportamiento de la AMOC implica modelar mejor el clima de Europa en el futuro.

Esta corriente de retorno lleva gigantescas cantidades de carbono antropogénico a las profundidades del océano, lo que ayuda a frenar el calentamiento global de la atmósfera.

Se estima que la reserva más grande de este carbono antropogénico se encuentra precisamente en el Atlántico Norte.

Calor del Trópico al Polo

Además, la Circulación Meridional Atlántica, transporta el calor tropical hacia el Polo Norte, algo que implica que cualquier cambio en la trayectoria de la corriente podría tener un impacto directo en la superficie de los glaciares y del hielo marino del Ártico

Más información: https://nicholas.duke.edu/about/news/waters-west-europe-drive-ocean-overturning-key-regulating-climate